El flamenco común (Phoenicopterus roseus) utiliza el Mediterráneo andaluz como eje migratorio principal: cría en Fuente de Piedra (Málaga) — mayor colonia reproductora de Europa occidental — y pasa el invierno en humedales almerienses como las Salinas de Cabo de Gata, Rambla Morales y Punta Entinas-Sabinar [1][2].
Las Salinas de Cabo de Gata, humedal Ramsar desde 1989, pueden albergar 3.000-5.000 flamencos entre agosto y febrero. Los individuos anillados en Málaga son recuperados regularmente en Almería por el programa de seguimiento de SEO/BirdLife, demostrando una red funcional que conecta humedales andaluces y confirma la necesidad de proteger el conjunto [3][4].
La explotación salinera en activo en Cabo de Gata (única de España con producción permanente junto a Huelva) crea las condiciones de salinidad óptimas (120-150 g/L) para el desarrollo de Artemia salina, la larva que aporta el característico pigmento rosa. Sin actividad salinera, el ecosistema perdería esta base trófica [5].































